

Pasa que me he dado cuenta (dos veces seguidas, éste día) tiendo mucho a la melancolía a los momentos aquellos en donde me encuentre escuchando melodías del Ser. Quiero decir, que es mi gran gusto en no dejar de escuchar sonidos, melodías y composiciones a cada momento en donde pueda. Quizá lo aprendí ya hace 10 años (cuando escuchaba la radio 4 o 5 horas seguidas, apuntando el título y compositor de cada canción que pasaban -tengo evidencia-) pero más seguro me haya surgido esta afición cuando era pre-adolescente.
Sucede ahora, y revelo, mis emociones en gran parte se encuentran sincronizado por las vibraciones que pasan a mi oído. Combinar música (en parte) y emoción, hace que mi personalidad tenga su peculiaridad. Llorar cuando la voz de Malena Ernman llega a un punto en donde se sincroniza con mi necesidad de sentirme vivo, llorando (melancolía del momento) me hago, mi Ser. Paso la tarde y resulta que no dejé de sentir ese sentir. No podría dejar esta necesidad "vitalicia" que siento.
Escuchando ahora el disco homónimo de Antony And The Johnsons (música esencialmente experimental), sé que no es un género lo que me hace sentir aquello (melancolía) sino el sentir que trasmite la voz del compositor. (Creo describiré en una próxima oportunidad, la influencia -igual de trascendental- de los sonidos sintéticos para sentir "ésta" melancolía, no es sólo la voz lo que hace vibrar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 Response to "Diario: Mi Ser, por música y emoción"
Publicar un comentario